Se lo que su participación tiene un gran

Se debe considerar que la bioseguridad es una
parte esencial del plan de manejo y administración  del negocio en las empresas avícolas pero
quienes ejecutan esa parte esencial son la gente que labora en ellas por lo que
su participación tiene un gran impacto en el éxito de la organización.

Sin
embargo hay que tener en cuenta que la bioseguridad no elimina la posibilidad
de que los animales se infecten, pero si la reduce al mínimo y permite trabajar
con base a presupuestos económicos más confiables donde los resultados pueden
ser más predecibles y eso impacta positivamente el manejo administrativo de la
empresa.

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Hoy
en día se acepta cada  vez más que la
capacitación del personal en este tema de los procedimientos de bioseguridad
puede contribuir a mantener y/o mejorar los resultados y por consiguiente
impactar positivamente los resultados en la productividad de las parvadas, ya
sean aves ponedoras de huevo para consumo, pollo de engorda, reproductoras o progenitoras.

A
partir de nuestra experiencia profesional, el personal operativo debe ser
capacitado en el conocimiento de cómo impacta a la empresa la presentación de
una enfermedad y como la empresa usualmente absorbe las pérdidas poniendo en
peligro la permanencia de los empleos y la permanencia de sus productos en el
mercado. Igualmente, el personal debe adquirir conocimiento de los
procedimientos para contrarrestar y prevenir el impacto de las causas que
afecten el potencial productivo de las granjas y aunado a ello, se les debe
capacitar en procedimientos de control de calidad, en aspectos de calidad en
los procesos, en las tareas a realizar diariamente. La empresa debe buscar las
formas para lograr que el personal adquiera la convicción de trabajar en equipo
aceptando la bioseguridad como un procedimiento necesario en el quehacer diario
que produce beneficios para todos en la organización.

Algunos
aspectos en los que se requiere capacitar al personal son acerca del
conocimiento de cómo se transmiten las enfermedades, conocimiento del hecho de
que los  riesgos más altos de
introducción de agentes patógenos a una granja provienen del personal que entra
a las granjas, los equipos y materiales que se movilizan entre granjas, los
procedimientos de eliminación de aves muertas y el manejo de las heces
(gallinaza o pollinaza). Estos elementos deben constituir la prioridad en el
diseño de un programa de capacitación en donde el personal debe conocer los
mecanismos posibles en que pueden contaminarse y portar virus y bacterias.
(USDA, 2015).

Por
ejemplo, Segal, (2011) menciona que en Estados Unidos, numerosos estudios
hechos entre 1980 y 1990 confirmaron repetidamente que la bioseguridad es el
método más económico para prevenir y controlar las enfermedades de las aves y
por tanto asegurar su productividad. Estas investigaciones demostraron como es
que la mejora en el medio ambiente de las casetas, el equipo y el desarrollo de
procedimientos de bioseguridad en conjunto con un entrenamiento y capacitación
del personal, puede aumentar las probabilidades de lograr mejores resultados
basados específicamente en tener aves más saludables y por tanto más rentables.
En comparación, hubo altos costos asociados con brotes de enfermedades debido a
un incremento en la mortalidad y a bajas de la producción ya sea en forma de un
lento crecimiento, caída en la postura de huevos, bajos porcentajes de
nacimientos, altas conversiones alimenticias, los gastos por tratamientos y la
necesidad de recurrir a mayores gastos en la limpieza y desinfección de la
granja. El autor enfatiza que todo el personal debe recibir capacitación y
reuniones de reforzamiento cuando menos una vez al año y recomienda que para
asegurar que la Bioseguridad sea bien aplicada, las empresas avícolas deben
planear  y aplicar  un sistema de auditoría con el cual monitoreen
la efectividad de los procedimientos de Bioseguridad establecidos y poder hacer
oportunamente las correcciones que resulten pertinentes.

No hay duda que como en cualquier actividad
productiva, una adecuada capacitación puede contribuir de manera significativa
en la productividad (Diez & Abreu, 2009) y en el caso de las empresas
avícolas, el hecho de evitar o minimizar el riesgo de enfermedades en las aves
va a conservar la salud de las mismas y por lo tanto consecuentemente aves
saludables se comportan mejor en producción y ello permite obtener resultados
económicos favorables y rentables. En este sentido, Ricaurte, (2005) afirma que
la Bioseguridad es una parte fundamental en cualquier empresa avícola ya que
proporciona un aumento en la productividad 
de las parvadas y un incremento en el rendimiento económico.

En
el caso del personal operativo y demás personal involucrado en el proceso en
las granjas avícolas, deben recibir la debida capacitación y entrenamiento en
lo referente a los procedimientos operacionales de Bioseguridad y se requiere revisar
y documentar el entrenamiento para asegurar que todo el personal comprenda los
conceptos y procedimientos que se aplican en sus áreas de responsabilidad.
Idealmente se debe buscar que el cumplimiento de las prácticas de Bioseguridad
se convierta en parte de la cultura de la empresa. El bajo cumplimiento
usualmente se relaciona con la falta de conocimiento (capacitación) o de
comprensión.( USDA, University of Minnesota & The Center for food, security
& public health, 2015).

Por
su parte, Cerdá-Cuellar, (2014) advierte que para implementar una correcta
Bioseguridad, se requiere de un entrenamiento previo a todo el personal de la
empresa con su posterior supervisión y señala que para practicar una correcta
Bioseguridad se requiere de constancia y un cambio de hábitos por parte del
personal.

 Al respecto, Asensio, (2016) menciona que el
sector avícola en los próximos años tendrá el reto de proveer a la creciente
población mundial de proteína a precios accesibles y con una correcta calidad
sanitaria y que para lograrlo, la Bioseguridad es imprescindible para prevenir
enfermedades y zoonosis y obtener una buena productividad en el negocio. Así
mismo señala que el personal es el principal activo de la empresa y por tanto
es imprescindible invertir en su desarrollo para potenciar sus capacidades y
generar valor para la organización. Por lo anterior, afirma que es necesario
formar (capacitar) al personal implicado en la Bioseguridad  para que estén totalmente convencidos de su
importancia y lo que representa para la empresa.

Debido
al impacto económico que las enfermedades pueden desencadenar, existe en las
empresas avícolas una necesidad cada vez 
mayor de contar  con un elemento
humano mejor capacitado en las técnicas de bioseguridad, y no solamente para
proteger la salud animal en función de su productividad, sino también para
proteger la salud humana al producir alimentos de mejor calidad e inocuidad alimentaria.

Engloba un amplio rango de programas, medidas sanitarias y
normas de trabajo encaminadas a reducir la entrada así como la salida de las
enfermedades en una granja avícola con el objetivo de evitar su diseminación,
por lo tanto abarca todas aquellas acciones preventivas que conllevan a la
protección y salud de las aves de cualquier tipo de agente infeccioso, ya sea
viral, bacteriano, parasitario (SENASICA, 2009).

La bioseguridad forma parte de las buenas prácticas de
producción (BPP) y  puede definirse como
el conjunto de medidas que abarcan aquellas estructuras de la explotación y los
aspectos de manejo orientados a proteger a los animales de la entrada y
difusión de las enfermedades infectocontagiosas y parasitarias en las
explotaciones (Scheurer, 2014).

En
este sentido,  Rivera, (2008) señala que el
constante crecimiento de la población humana ha originado a su vez una
creciente demanda de alimentos de origen animal para consumo humano dentro de
los cuales están los producidos por la avicultura la cual experimenta un
crecimiento constante que cada vez se ve más amenazado por la aparición de
enfermedades emergentes e incluso nuevas. En este aspecto, la bioseguridad ha
sido la principal herramienta para controlar y minimizar los riesgos de las
enfermedades (García,  2008).

La producción avícola en el mundo ha sido una de las
actividades pecuarias caracterizadas por un significativo crecimiento en la
última década, cuyas causas pueden resumirse en dos factores esenciales. Por un
lado, el incremento en la demanda de carne de ave y huevo como alternativa de
aporte proteico en la alimentación humana a escala mundial; y por otro lado el
avance tecnológico en infraestructura, equipamientos, genética, nutrición,
sanidad y manejo que ha logrado parámetros productivos más eficientes en la
producción intensiva de aves (Kuttel, 2007).

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